Teoría
REBT
(Terapia Conductual Racional Emotiva) se define por el ABC en inglés.
La A se designa por la activación de las experiencias, tales como
problemas familiares, insatisfacción laboral, traumas infantiles
tempranos y todo aquello que podamos enmarcar como productor de
infelicidad. La B se refiere a creencias (beliefs) o ideas, básicamente
irracionales y autoacusatorias que provocan sentimientos de infelicidad
actuales. Y la C corresponde a las consecuencias o aquellos síntomas
neuróticos y emociones negativas tales como el pánico depresivo y la
rabia, que surgen a partir de nuestras creencias.
Aún
cuando la activación de nuestras experiencias puede ser bastante real y
causar un gran monto de dolor, son nuestras creencias las que le dan el
calificativo de larga estancia y de mantener problemas a largo plazo.
Ellis añade una letra D y una E al ABC: El terapeuta debe disputar (D)
las creencias irracionales, de manera que el cliente pueda a la postre
disfrutar de los efectos psicológicos positivos (E) de ideas
racionales.
Por ejemplo, “una persona deprimida se
siente triste y sola dado que erróneamente piensa que es inadecuado y
abandonado”. En la actualidad una persona depresiva puede funcionar tan
bien como una no depresiva, por lo que el terapeuta debe demostrar al
paciente sus éxitos y atacar la creencia de inadecuación, más que
abalanzarse sobre el síntoma en sí mismo.
A pesar
de que no es importante para la terapia ubicar la fuente de estas
creencias irracionales, se entiende que son el resultado de un
“condicionamiento filosófico”, o hábitos no muy distintos a aquel que
nos hace movernos a coger el teléfono cuando suena. Más tarde, Ellis
diría que estos hábitos están programados biológicamente para ser
susceptibles a este tipo de condicionamiento.
Estas
creencias toman la forma de afirmaciones absolutas. En vez de
aceptarlas como deseos o preferencias, hacemos demandas excesivas sobre
los demás, o nos convencemos de que tenemos necesidades abrumadoras.
Existe una gran variedad de “errores de pensamiento” típicos en los que
la gente se pierde, incluyendo…
1 Ignorar lo positivo
2 Exagerar lo negativo, y
3 Generalizar
Es
como negarse al hecho de que tengo algunos amigos o que he tenido unos
pocos éxitos. Puedo explayarme o exagerar la proporción del daño que he
sufrido.
Puedo convencerme de que nadie me quiere, o de que siempre meto la pata.
Hay 12 ejemplos de creencias irracionales que Ellis menciona con frecuencia:
12 Ideas Irracionales que Causan y Sustentan a la Neurosis
La
idea de que existe una tremenda necesidad en los adultos de ser amados
por otros significativos en prácticamente cualquier actividad; en vez
de concentrarse en su propio respeto personal, o buscando aprobación
con fines prácticos, y en amar en vez de ser amados.
La
idea de que ciertos actos son feos o perversos, por lo que los demás
deben rechazar a las personas que los cometen; en vez de la idea de que
ciertos actos son autodefensivos o antisociales, y que las personas que
cometan estos actos se comportan de manera estúpida, ignorante o
neurótica, y sería mejor que recibieran ayuda. Los comportamientos como
estos no hacen que los sujetos que los actúan sean corruptos.
La
idea de que es horrible cuando las cosas no son como nos gustaría que
fueran; en vez de considerar la idea de que las cosas están muy mal y
por tanto deberíamos cambiar o controlar las condiciones adversas de
manera que puedan llegar a ser más satisfactorias; y si esto no es
posible tendremos que ir aceptando que algunas cosas son así.
La
idea de que la miseria humana está causada invariablemente por factores
externos y se nos impone por gente y eventos extraños a nosotros; en
vez de la idea de que la neurosis es causada en su mayoría por el punto
de vista que tomamos con respecto a condiciones desafortunadas.
La
idea de que si algo es o podría ser peligroso o aterrador, deberíamos
estar tremendamente obsesionados y desaforados con ello; en vez de la
idea de que debemos enfrentar de forma franca y directa lo peligroso; y
si esto no es posible, aceptar lo inevitable.
La
idea de que es más fácil eludir que enfrentar las dificultades de la
vida y las responsabilidades personales; en vez de la idea de que eso
que llamamos “dejarlo estar” o “dejarlo pasar” es usualmente mucho más
duro a largo plazo.
La idea de que necesitamos de
forma absoluta otra cosa más grande o más fuerte que nosotros en la que
apoyarnos; en vez de la idea de que es mejor asumir los riesgos que
contempla el pensar y actuar de forma menos dependiente.
La
idea de que siempre debemos ser absolutamente competentes, inteligentes
y ambiciosos en todos los aspectos; en vez de la idea de que podríamos
haberlo hecho mejor más que necesitar hacerlo siempre bien y aceptarnos
como criaturas bastante imperfectas, que tienen limitaciones y
falibilidades humanas.
La idea de que si algo nos
afectó considerablemente, permanecerá haciéndolo durante toda nuestra
vida; en vez de la idea de que podemos aprender de nuestras
experiencias pasadas sin estar extremadamente atados o preocupados por
ellas.
La idea de que debemos tener un control
preciso y perfecto sobre las cosas; en vez de la idea de que el mundo
está lleno de probabilidades y cambios, y que aún así, debemos
disfrutar de la vida a pesar de estos “inconvenientes”.
La
idea de que la felicidad humana puede lograrse a través de la inercia y
la inactividad; en vez de la idea de que tendemos a ser felices cuando
estamos vitalmente inmersos en actividades dirigidas a la creatividad,
o cuando nos embarcamos en proyectos más allá de nosotros o nos damos a
los demás.
La idea de que no tenemos control sobre
nuestras emociones y que no podemos evitar sentirnos alterados con
respecto a las cosas de la vida; en vez de la idea de que poseemos un
control real sobre nuestras emociones destructivas si escogemos
trabajar en contra de la hipótesis masturbatoria, la cual usualmente
fomentamos.
(Extracto de The Essence of Rational Emotive Behavior Therapy de Albert Ellis, Ph D. Revisado, mayo 1994).
Para simplificar, Ellis también menciona las tres creencias irracionales principales:
“Debo ser increíblemente competente, o de lo contrario no valgo nada”.
“Los demás deben considerarme; o son absolutamente estúpidos”.
“El mundo siempre debe proveerme de felicidad, o me moriré”.
El
terapeuta utiliza su pericia para argumentar en contra de estas ideas
irracionales en la terapia o, incluso mejor, conduce a su paciente a
que se haga él mismo estos argumentos. Por ejemplo, el terapeuta podría
preguntar…
¿Hay alguna evidencia que sustenten estas creencias?
¿Cuál es la evidencia para enfrentarnos a esta creencia?
¿Qué es lo peor que puede ocurrirle si abandona esta creencia?
¿Y qué es lo mejor que puede sucederle?
Además
de la argumentación, el terapeuta REBT se asiste de cualquier otra
técnica que ayude al paciente a cambiar sus creencias. Se podría usar
terapia de grupo, refuerzo positivo incondicional, proveer de
actividades de riesgo-recompensa, entrenamiento en asertividad,
entrenamiento en empatía, quizás utilizando técnicas de rol-playing
para lograrlo, impulsar el auto-control a través de técnicas de
modificación de conducta, desensibilización sistemática y así
sucesivamente.
Auto-aceptación Incondicional
Ellis
se ha ido encaminando a reforzar cada vez más la importancia de lo que
llama “auto-aceptación incondicional”. Él dice que en la REBT, nadie es
rechazado, aún sin importar cuán desastrosas sean sus acciones, y
debemos aceptarnos por lo que somos más que por lo que hemos hecho.
Una
de las formas que menciona para lograr esto es convencer al paciente de
su valor intrínseco como ser humano. El solo hecho de estar vivo ya
provee de un valor en sí mismo.
Ellis observa que
la mayoría de las teorías hacen mucho hincapié en la autoestima y
fuerza del yo y conceptos similares. Nosotros evaluamos de forma
natural a las criaturas, y esto no tiene nada de malo, pero de la
evaluación que hacemos de nuestros rasgos y acciones, llegamos a
evaluar esa entidad holística vaga llamada “self”. ¿Cómo podemos hacer
esto?; ¿Y qué bien hace?. Ellis cree que solo provoca daño.
Ahí
están, precisamente, las razones legítimas para promover el propio self
o ego: Queremos mantenernos vivos y estar sanos, queremos disfrutar de
la vida y demás. Pero existen muchas otras formas de promover el ego o
self que resulta dañino, tal y como explica a través de los siguientes
ejemplos:
Soy especial o soy detestable.
Debo ser amado o cuidado.
Debo ser inmortal.
Soy o bueno o malo.
Debo probarme a mí mismo.
Debo tener todo lo que deseo.
Ellis
cree firmemente que la autoevaluación conduce a la depresión y a la
represión, así como a la evitación del cambio. ¡Lo mejor para la salud
humana es que deberíamos detenernos a evaluarnos entre todos!.
Pero
quizás esta idea sobre el ego o el self está sobrevalorada. Ellis es
especialmente escéptico sobre la existencia de un “verdadero” self,
como Horney o Rogers. Particularmente le disgusta la idea de que exista
un conflicto entre un self promovido por la actualización versus otro
promovido por la sociedad.
De hecho, dice, la propia naturaleza y la propia sociedad más bien se apoyan entre sí, en vez de ser conceptos antagónicos.
Realmente
él no percibe ninguna evidencia de la existencia de un self
transpersonal o alma. El budismo, por ejemplo, se las arregla bien sin
tomar en cuenta esto. Y Ellis es bastante escéptico con respecto a los
estados alterados de consciencia de las tradiciones místicas y las
recomendaciones de la psicología transpersonal. De hecho, ¡considera a
estos estados más irreales que trascendentes!.
Por
otra parte, Ellis considera que su abordaje surge de la antigua
tradición estoica, apoyada por filósofos tales como Spinoza. También
considera que existen similitudes con el existencialismo y la
psicología existencialista. Cualquier acercamiento que coloque la
responsabilidad sobre los hombros del individuo con sus creencias,
tendrá aspectos comunes con la REBT de Ellis.