Psicoanálisis y psicología

George Kelly Teoría



George Kelly Teoría

 

Teoría

La
teoría de Kelly empieza con lo que él llama “la metáfora prodigiosa”.
Kelly había observado mucho tiempo atrás que tanto los científicos,
como los terapeutas usualmente demostraban una actitud peculiar ante
las personas: mientras que se veían a sí mismos de manera bastante
bien, tendían a lo contrario con sus clientes; al tiempo que se
consideraban como embarcados en las finas artes de la razón y el
empirismo, veían a la gente común como víctimas de sus energías
sexuales o de sus historias condicionantes. Pero Kelly, ayudándose de
sus experiencias con sus estudiantes y granjeros de Kansas, notó que
estas personas comunes también estaban envueltos en los temas de la
ciencia; ellos también estaban intentando comprender lo que les
ocurría.

O sea, que las personas comunes también
son científicas. Tienen construcciones de su realidad, de la misma
forma en que los científicos tienen teorías.

Tienen
expectativas o anticipaciones, como los científicos poseen hipótesis.
Se embarcan en comportamientos que prueban esas expectativas, como los
científicos hacen con sus experimentos. Mejoran su comprensión de la
realidad sobre la base de sus experiencias, como los científicos
ajustan su teoría para que encaje en los hechos. Toda la teoría de
Kelly surge de esta metáfora.

Metáfora de Kelly

El postulado fundamental

Kelly
organizó su teoría en un postulado fundamental y en 11 corolarios. Su
postulado fundamental dice así: “Los procesos de una persona son
canalizados psicológicamente a medida que anticipan los eventos.”
(Estas y las subsecuentes citas están extraídas del texto en inglés de
Kelly de 1955 The Psychology of Personal Constructs) este sería el
movimiento central en el proceso científico: desde la hipótesis al
experimento u observación; desde la anticipación a la experiencia o
comportamiento.

Kelly define los procesos como
nuestras experiencias, pensamientos, sentimientos, comportamientos y
cualquier otra cosa que nos dejemos en el tintero. Todas estas cosas
están determinadas, no solamente por la realidad externa, sino por
nuestros esfuerzos de anticiparnos al mundo, a otras personas, y a
nosotros mismos, en todo momento y siempre, día tras día, año tras año.

De manera que, cuando me asomo a la ventana para ver
la procedencia de un ruido ensordecedor, no veo exactamente ni
completamente lo que está ahí fuera.

Busco aquello
referido a mis expectativas. Quizás estoy buscando un accidente de
coche o un camión de basura. No estoy preparado para la obra en
construcción del edificio de enfrente que produce un sonido similar al
de un camión, o tampoco lo estoy para el aterrizaje de un OVNI en plena
calle. Si el objeto volador fuese de hecho el productor del ruido,
inicialmente no lo percibiré como tal. Percibiré algo. Estaré confuso y
asustado. Intentaré comprender lo que estoy viendo. Me volcaré en miles
de comportamientos para intentar ver lo que es o me retiraré
rápidamente de la ventana por la ansiedad. Solamente después de un
tiempo seré capaz de hallar la anticipación correcta, la hipótesis
correcta: “¡OH, Dios Mío, si es un OVNI!”

Claro que
si la aparición de ovnis fuese una cosa común en mi mundo, que producen
ese tipo de sonidos, podría anticiparme con accidentes de coche,
camiones de basura u ovnis; una anticipación que sería corroborada tan
pronto me asomase a la ventana.

El Corolario de la Construcción

“Una persona anticipa los eventos cuando construye sus reproducciones exactas”.

Esto
quiere decir que construimos nuestras anticipaciones usando nuestra
experiencia pasada. Somos fundamentalmente criaturas conservadoras;
esperamos que las cosas ocurran tal y como lo han hecho antes. Buscamos
los patrones, las consistencias, en nuestras experiencias. Si preparo
mi alarma de mi reloj, espero que suene a la hora en que lo he puesto,
ya que esto lo ha hecho desde que lo tengo. Si me comporto de forma
amable con alguien, yo espero que me respondan de la misma manera.

Este
sería el paso que va desde la teoría a la hipótesis; o lo que es lo
mismo, desde el sistema de construcción (conocimiento, comprensión) a
la anticipación.

El Corolario de la experiencia

“El
sistema de construcción de una persona varía a medida que sucesivamente
construye las reproducciones exactas de los eventos.”

Cuando
las cosas no ocurren de la manera en que esperamos que lo hagan,
tenemos que adaptarnos, tenemos que reconstruir. Esta nueva experiencia
altera nuestras futuras anticipaciones. Aprendemos.

Este
sería el paso desde la experimentación y observación a la validación o
reconstrucción: basándome en los resultados de nuestro experimento (los
comportamientos que llevamos a cabo) o en nuestras observaciones (las
experiencias que tengo), podemos mantener nuestra fe en la teoría de la
realidad que creamos o la cambiamos por otra.

El corolario de la dicotomía

“El sistema de construcción de una persona está compuesto de un número finito de constructos dicotómicos.”

Guardamos
la experiencia en forma de constructos, término al cual también Kelly
ha llamado “conceptos útiles”, “ficciones convenientes” y “plantillas
transparentes”.

Lo que hacemos es “colocar” estas “plantillas” en el mundo, guiando nuestras percepciones y comportamientos.

Con
frecuencia les llama constructos personales, enfatizando el hecho de
que son tuyos y de nadie más; únicos para ti. Un constructo no es un
título o categoría, o cajón de sastre, o dimensión que yo como
psicólogo te coloco a ti, esa persona común. Es un poco el cómo ves el
mundo.

Kelly también les llama constructos
bipolares, para enfatizar su naturaleza dicotómica. Tiene dos extremos
o polos: allí donde hay delgadez debe haber gordura, donde hay alto,
debe haber bajo, donde hay arriba debe haber abajo y así sucesivamente.
Si todo el mundo fuese gordo, entonces lo gordo se volvería
insignificante (falto de significado) o idéntico en sentido a
“cualquiera”. ¡Algunas personas deben llegar a ser delgados para darle
un sentido a ser gordo y viceversa!

Realmente, esta
introspección es bastante antigua. Por ejemplo, en la antigua China,
los filósofos hablaron mucho del ying y del yang, los opuestos que
juntos hacen el todo. Más recientemente, Carl Jung ha hablado mucho de
esto. Los lingüistas y los antropólogos lo aceptan como un aparte
fundamental de nuestro lenguaje y de nuestra cultura.

Un
buen número de psicólogos, sobre los pertenecientes a la Gestalt, han
señalado que con frecuencia no asociamos cosas separadas como entidades
diferenciadas dentro de un contexto más o menos global. Al principio,
vemos que se suceden “cosas” indiferenciadas (tal y como William James
les llamó “confusión zumbante y floreciente”) Posteriormente,
aprendemos a escoger ítems de todo ese tinglado que son más
importantes; lo que establece la diferencia; lo que tiene significado
para nosotros. Al chico pequeño no le importa si eres gordo o flaco,
negro o blanco, rico o pobre, judío o musulmán. Sólo cuando las
personas que le rodean transmiten sus prejuicios, entonces el niño
empieza a percatarse de estas cosas.

Son muchos los
constructos que tienen nombre o pueden nombrarse fácilmente:
bueno-malo, contento-triste, introvertido-extravertido,
fluorescente-incandescente...pero existen otros que no son nombrables.
Los bebés, e incluso los animales, tienen constructos:
comida-que-me-gusta vs. Comida-que-escupo; peligro vs. seguridad; mamá
vs. extraño.

Probablemente, la mayoría de nuestros
constructos son no-verbales. Piénsese, por ejemplo, en todos los
hábitos que tenemos y que no nombramos, tal y como los detallados
movimientos que llevamos a cabo cuando conducimos un coche. Piénsese en
aquellas cosas que reconocemos pero no nombramos, como la formación
anatómica que se halla justo debajo de nuestra nariz (llamada piltrum)
O en aquellos matices encontrados bajo el término “enamorarse”.

Esta
es la posición más cercana de Kelly para distinguir la mente consciente
de la inconsciente: los constructos con nombres son más fácilmente
“pensables”.

Desde luego, ¡es mucho más fácil
hablar de ellos! Es como si un nombre pudiese llevarse de un lado a
otro; diseñarlo como constructo; enseñárselo a los demás y demás. E
incluso, un constructo que no tenga nombre, sigue “estando ahí”, y
puede ejercer cualquier efecto en tu vida.

A veces,
aunque un constructo tenga nombres, pretendemos creer que un polo
realmente no se refiere a algo o alguien. Por ejemplo, un apersona
podría decir que no existe una persona totalmente mala en el mundo.
Kelly diría que esta persona ha sumergido este polo (algo similar a la
represión) Podría considerarse que para que esta persona reconozca el
significado de “malo”, debería tomar en cuenta mucho más: quizás, mamá
debió haberlo considerado como malo, o papá o incluso yo mismo. En vez
de admitir algo como esto, esta persona preferiría dejar de usar el
concepto. Sin embargo y por desgracia, el constructo sigue ahí y se
mostrará en los sentimientos y comportamientos de la persona.

Otra
diferenciación que hace Kelly con respecto a los constructos se refiere
a los constructos periféricos y centrales. Los constructos periféricos
son aquellos más universales, propios de los demás aunque incluyen
aspectos propios de uno mismo. Los centrales, por otro lado, son
aquellos más significativos para uno mismo, hasta el extremo de que
determinan lo que somos. Escriba los primeros 10 o 20 adjetivos que se
le ocurran sobre sí mismo; esto sería algo muy cercano a los
constructos centrales. Los constructos centrales es lo más cercano de
Kelly a la idea de self.

El corolario de la organización

“De
forma característica, cada persona desarrolla (en virtud de su
conveniencia anticipando los eventos) un sistema de construcción que
engloba relaciones ordinales entre los constructos”

Los
constructos no están simplemente flotando sin conexión alguna. Si están
ahí, no podríamos ser capaces de usar una sola pizca de información sin
que eso nos lleve a otra (¡no seríamos capaces de anticipar!) Cuando
nos mencionan la forma de ser de esa chica con la que vamos a salir y
que no conocemos; de que tiene una gran personalidad y es guapa,
llegamos a creer que cuando la veamos será como Cuasimodo. ¿Cómo hemos
llegado desde “gran personalidad” a “Cuasimodo”? ¡Por la organización!

Algunos
constructos están subordinados a otros, o “bajo” otros constructos. Hay
dos versiones de esto. Primero, hay una especie taxonómica de
subordinación, como las “ramas” de la vida animal o vegetal que
aprendemos en la escuela cuando damos biología. Hay seres vivos versus
seres no-vivos, por ejemplo: cosas subordinadas a seres vivos serían,
digamos, plantas versus animales; bajo plantas, podría haber árboles
versus flores; bajo árboles, podría haber coníferas versus decidias; y
así, sucesivamente.

Imagínense, estos son
constructos personales, no constructos científicos aunque de hecho son
constructos taxonómicos. Podrían ser o no los mismos constructos
científicos que usamos en biología o no. Tengo una planta conífera
llamada árbol de Navidad.

Animales -- plantas

|

Flores -- árboles

|

Decidias -- Coníferas

|

Arbol de Navidad -- Otros

Existe
también una clase específica de subordinación llamada constelación.
Esta comprende montones de constructos, con todos sus polos alineados.
Por ejemplo, bajo el constructo de coníferas versus árboles decidias,
podemos encontrar madera suave versus madera dura; puntiagudos versus
de hojas; conos versus floral y así sucesivamente.

Coníferas -- Decidios

|

Madera suave -- madera dura

|

Puntiagudos -- de hojas

|

Conos -- florales

Esto
sería también la base de la ၥstereotipia: “nosotros” somos buenos,
limpios, listos, morales, etc.; mientras que “ells” son malos, sucios,
tontos, inmorales, etc.

Por supuesto quၥ muchos
constructos son independientes entre ellos. Plantas-animales es
independiente de fluorescente-incandescente, para dar un ejemplo obvio.

A veces, la relación entre dos constructos es muy
estrecha. Si se usa consistentemente un constructo para que prediga a
otro, tenemos una construcción estrecha.

Prejuicio
sería un buen ejemplo: tan pronto colocamos una etiqueta a alguien,
inmediatamente y de forma automática asumimos otras cosas sobre esa
persona.

Llegamos a conclusiones.

Cuando
“hacemos” ciencia, necesitamos usar construcciones estrechas. Llamamos
a esto “pensamiento riguroso”, y es algo bueno. Después de todo, quien
va a querer que un ingeniero que construya puentes solo use unos mapas
que están defectuosos. Aquellas personas que se consideran realistas
prefieren con frecuencia las construcciones estrechas.

Pero
hay un pequeño paso entre lo riguroso y realista y lo rígido. Yဠesta
rigidez puede tornarse patológica, de forma que una persona
obsesivo-compulsiva tiene que hacer repetidamente cosas “solo porque
sí” o romperá en una crisis de ansiedad.

Por otro
lado, la relación entre los constructos es libre: existe una conexión,
pero no es absoluta; no son estrictamente necesarios entre ellos. La
construcción libre es una forma más flexible de usar los constructos.
Por ejemplo, cuando viajamos a otro país, tenemos ciertas
preconcepciones sobre las personas.

Estas podrían
ser estereotipos prejuiciosos, si los construimos muy estrechamente.
Pero si los usamos de una forma más flexible (libre) nos permitirán
comportarnos de una manera más apropiada a su cultura.

Usamos
construcciones libre cuando fantaseamos y soñamos; cuando se han roto
las anticipaciones y se permiten combinaciones bizarras. No obstante,
si utilizamos construcciones libres de manera frecuente e
inapropiadamente, pareceremos más bien sujetos ingenuos que flexibles.
Llevado a su extremo, la construcción te llevará a que pases el resto
de tus días en una institución.

El ciclo creativo
hace uso de estas ideas. Cuando nos ponemos creativos, en primer lugar
liberamos nuestros constructos (construcciones fantasiosas y reflexivas
alternativas) Cuando nos topamos con una construcción novelesca que nos
parece que tiene algún potencial, nos centramos en ella y la
estrechamos. Usamos el ciclo creativo (obviamente) en las artes. En
principio, nos liberamos y nos volvemos creativos en el sentido más
simple; luego estrechamos y le damos sustancia a las creaciones que
hacemos. Concebimos la idea; le damos forma.

También
usamos el ciclo creativo en la terapia. Dejamos a un lado nuestros
fracasados modelos de realidad, apartamos a un lado nuestros
constructos, nos agarramos a una configuración novelesca, le damos un
marco más riguroso y ¡ya está! Volveremos a esto más tarde.

El corolario del rango

“Un constructo es conveniente para su anticipación exclusivamente para un rango finito de eventos.”

Cualquier
constructo no es válido para todo. El constructo de género
(macho-hembra) es para la mayoría de nosotros algo de importancia solo
con personas y para algunos animales superiores como las mascotas y
nuestro ganado. Pocos de nosotros nos preocupamos sobre el sexo de una
mosca, o de un cocodrilo o de incluso un armadillo. Y creo que nadie
aplica el género a las formaciones geológicas o a los partidos
políticos. Estas cosas están fuera del rango de conveniencia del
constructo de género.

Algunos constructos son muy
amplios; o lo que es lo mismo, extensos en su aplicación. Bueno-malo es
quizás el constructo más amplio de todos, ya que se puede aplicar casi
a cualquier cosa. Otros constructos son más incidentales o específicos.
Fluorescente-incandescente es un constructo bastante específico, ya que
solo puede aplicarse a las bombillas.

Pero,
obsérvese que aquello que es relativamente específico para ti, puede
ser bastante amplio para mí. Un biólogo estará interesado en el género
de las moscas, cocodrilos, armadillos, árboles manzaneros, filodendras
y demás. O un filósofo podría restringir el uso de bueno-malo
específicamente a comportamientos morales, en vez de a cualquier clase
de cosas, personas o creencias.

El corolario de la modulación

“La
variación en el sistema de construcciones de una persona está limitada
a la permeabilidad de los constructos dentro de cuyos rangos de
conveniencia

descansa las variantes.”

Algunos
constructos son “elásticos”; tienden a “modular”; son permeables, lo
que significa que están abiertos a ampliar el rango donde se sitúan.
Otros constructos son relativamente impermeables.

Por
ejemplo, bueno-malo es un constructo generalmente bastante permeable
para la mayoría de nosotros. Con frecuencia le estamos añadiendo nuevos
elementos: podríamos no haber visto nunca un ordenador, o un
reproductor de discos compactos, o una máquina de faxes; pero tan
pronto los podamos conseguir, queremos saber la mejor marca para
comprarlos. Igualmente, una persona buscará una roca o algo con lo que
golpear si no aparece un martillo, usando el constructo “cosas para
martillar” de forma más amplia; más permeable.

Por
el otro lado, fluorescente-incandescente es relativamente impermeable:
podría usarse para alumbrar, pero poco más admite. Y, desde luego los
demás no te dejarán sentarte sobre constructos tan impermeables.

En
caso de que parezca que estamos hablando de otra manera sobre los
constructos incidentales versus amplios, nótese que podemos tener
constructos amplios pero impermeables, como aquel expresado por la
persona que dice “¿qué diablos habrá pasado con aquellos buenos
tiempos? Desde luego, no parece existir una persona honesta en este
mundo actual” En otras palabras, la honestidad, en su sentido más
amplio, está ahora cerrada. Existen también constructos incidentales
que se usan de manera más permeable, como cuando decimos “¡madre mía,
hoy estás incandescente!” La permeabilidad es la verdadera alma de la
poesía.

Cuando no es posible “estrechar” más;
cuando no hay de donde sacar más del rango de los constructos que estoy
usando, debemos lanzarnos a tomar medidas más drásticas. La Dilatación
es cuando ampliamos el rango de nuestros constructos. Digamos que no
crees en la percepción extra-sensorial. Estás en una fiesta de unos
amigos y de repente escuchas una voz dentro de tu cabeza y te
vuelves...¡te das cuenta que alguien te está mirando en ese preciso
momento!

Entonces ahora debes ampliar tu rango de
constructos en lo referente a la percepción extra-sensorial, ya que
hasta el momento, solo estaba ocupado por unas cuantas bromas y
corazonadas.

En otros momentos, a veces los eventos
te fuerzan a estrechar el rango de tus constructos de la misma forma
dramática. A esto se le llama constricción.

Un
ejemplo podría ser cuando después de pasarte toda la vida creyendo que
los humanos somos criaturas morales, experimentas la realidad de la
guerra. El constructo que incluye “moral” podría estrecharse hasta su
desaparición.

Nótese que la dilación y la
constricción son más bien cosas emocionales. Considerándolo así,
podrías entender los estados maníacos y depresivos. La persona maníaca
ha ampliado su grupo de constructos sobre su felicidad de una forma
exagerada y clama “¡nunca habría imaginado que la vida era como es!”
Por el contrario, alguien deprimido ha reducido los constructos
concernientes a la vida y las buenas cosas a sentarse solo a oscuras en
un sillón de su casa.

El corolario de la selección

“Una
persona selecciona o escoge para sí misma aquella alternativa en un
constructo dicotómico a través de la cual poder anticipar una mayor
posibilidad de extensión y definición de su sistema.”

Con
todos estos constructos y todos estos polos, ¿cómo escogemos nuestros
comportamientos? Kelly dice que seleccionamos la actuación que
llevaremos a cabo aquello que anticipamos como más elaborado dentro de
nuestro sistema de construcción; es decir, aquello que mejore nuestra
comprensión, nuestra habilidad para anticiparnos. La realidad nos
ofrece límites ante aquello que podemos experimentar o hacer, pero
nosotros escogemos cómo construir o interpretar esa realidad. Y también
escogemos interpretar esa realidad de la forma en que creamos que mejor
nos vendrá.

Comúnmente, nuestras selecciones están
entre alternativas aventuradas y otras más seguras. Podríamos, digamos,
extender nuestra comprensión sobre la interacción humana heterosexual
(ligar) a través de apoyarnos en una elección aventurada de acudir a
más fiestas, conocer más personas, desarrollar más relaciones sociales
y demás.

Por el otro lado, podríamos escoger
definir nuestra comprensión, apoyándonos en la alternativa segura:
quedarnos en casa, pensando en que es lo que podría haber hecho mal en
aquella relación que tuve o intentando conocer mejor a la persona con
la que estoy. Aquella elección que escoja, será la elección que crea
que necesito.

Con todas estas posibilidades,
podríamos ahora pensar que Kelly tendría algo que decir sobre el libre
albedrío versus el determinismo. Claro que lo hizo; y desde luego lo
que dijo es bastante interesante: Kelly entiende la libertad como un
concepto relativo. No somos “libres” ni “no-libres”; somos más libres

en
algunas situaciones que en otras; somos más libres para algunas cosas
que para otras y somos más libres también bajo algunas construcciones
que en otras.

El corolario de la individualidad

“Las personas difieren unas de otras en su construcción de los eventos.”

Dado
que cada uno de nosotros tiene experiencias distintas, la construcción
de la realidad de cada uno es diferente. Recordemos que Kelly llama a
su teoría, la teoría de los constructos personales. Él no está de
acuerdo con los sistemas de clasificación, con los tipos personales o
con los tests de personalidad.

Su propio y famoso “test rep”, si lo analizamos, no es para nada una prueba en el sentido tradicional.

El corolario de la globalidad

“Siempre
que una persona emplea una construcción de experiencias similar a la
empleada por otra, sus procesos psicológicos serán parecidos a los de
esa otra persona.”

El hecho de que seamos
diferentes todos no quiere decir que no seamos similares. Si nuestro
sistema de construcción (nuestra comprensión de la realidad) es
similar, así serán también nuestras experiencias, nuestros
comportamientos y nuestros sentimientos. Por ejemplo, si compartimos la
misma cultura; si percibimos las cosas de forma parecida, y mientras
más cercanos estemos entre sí, más similares seremos.

De
hecho, Kelly dice que gastamos gran parte de nuestro tiempo buscando la
validación de otras personas. Un hombre que está sentado en un bar de
su vecindario que grita “¡mujeres!”, lo hace con la expectativa de que
sus colegas en el bar respondan con el apoyo de su visión del mundo de
que en ese preciso momento está desesperado por conseguir “¡Siiiiiií,
mujeres!, no podemos vivir sin ellas ni con ellas.” El mismo escenario
se aplica, con sus diferencias necesarias, a las mujeres. Y escenarios
similares se pueden también aplicar a los niños preescolares, a las
pandillas adolescentes, al clan, a los partidos políticos, a las
conferencias científicas y demás. Buscamos el apoyo de aquellos que son
similares a nosotros. ¡Sólo ellos saben cómo verdaderamente nos
sentimos!

El corolario de la fragmentación

“Una
persona puede usar sucesivamente una construcción de subsistemas, los
cuales son hipotéticamente incompatibles con el resto” El corolario de
la fragmentación dice que podemos ser inconsistentes con nosotros
mismos. De hecho, es raro encontrar a una persona que tenga “todo
perfectamente atado” y que funcione en todo momento como una
personalidad unificada. Por ejemplo, casi todos nosotros, representamos
diferentes papeles a lo largo de nuestra vida: soy un hombre, un
esposo, un padre, un hijo, un profesor; soy alguien con una cierta
etnia y me identifico con una política, una religión y una filosofía.;
a veces soy un paciente; otras un consumidor, y otras un buen comensal.
Y desde luego no soy el mismo en esos diversos papeles.

A
veces los roles están separados por las circunstancias. Un hombre puede
ser policía en la noche, actuando como una persona fuerte, autoritaria
y eficiente.

Pero durante el día, puede ser un
padre, actuando gentilmente, cariñoso y afectivo. Una vez que separamos
las circunstancias, los roles no entran en conflicto.

Pero
si no lo hacemos, vemos como este hombre puede encontrarse en la
situación de ¡arrestar a su propio hijo! O puede verse siendo un padre
fuerte y decidido en un minuto y en el siguiente siendo un padre sobre
protector.

Algunos de los seguidores de Kelly han
re-introducido una vieja idea del estudio de la personalidad; aquella
que dice que cada uno de nosotros es una comunidad de “self”, más que
simplemente un solo self. Esta idea podría ser cierta. No obstante,
otros teóricos podrían decir que una personalidad más unificada sería
más sana y desde luego, ¡una comunidad de self está demasiado cercano a
una personalidad múltiple como para ser cómodo!

El corolario de la sociabilidad

“Hasta
el punto de que una persona construye los procesos de construcción de
otra, ésta puede tener un papel en los procesos sociales que envuelven
a la otra persona.”

Aunque no seas realmente
similar a otra persona, aún puedes relacionarte con ella. De hecho,
puedes “construir de igual manera a como construye otro”; “meterte
dentro de su cabeza”; “percibir de dónde viene” y “saber lo que quiere
decir”. En otras palabras, me puedo situar en una posición aledaña a mí
mismo (a través del corolario de la fragmentación) para “ser” otra
persona.

Esto es una parte importante del “role
playing”, dado que cuando estás actuando un papel, lo haces hacia o con
otra persona; alguien que necesitas comprender para poder relacionarte
con ella. Kelly pensó que esto era tan importante que lo llamó la
teoría del rol, pero el nombre ya había sido escogido con anterioridad.

De hecho, estas ideas provienen de la escuela de pensamiento en sociología fundada por George Herbert Mead.

Sentimientos

La
teoría que hemos presentado hasta el momento puede sonar como muy
cognitiva, con todos sus énfasis sobre constructos y construcciones, y
muchas personas podrían argumentar que esto es precisamente lo primero
que se critica en la teoría de Kelly. De hecho, a Kelly no le gustaba
nada que le llamaran un teórico cognitivo. Él creía que sus
“constructos profesionales” incluían las ideas más tradicionales sobre
percepción, comportamiento y emoción, así como sobre la cognición. Por
eso, decir que no habla sobre las emociones es perderse toda la
perspectiva de su teoría.

¿Qué es lo que tanto tú
como yo llamaríamos emociones (o afectos, o sentimientos)? Kelly los
llamó constructos de transición, dado que se refieren a las
experiencias que tenemos cuando cambiamos nuestros puntos de vista
sobre nosotros mismos o el mundo de un lado a otro.

Cuando
de pronto nos damos cuenta que nuestros constructos no están
funcionando bien, sentimos ansiedad. En ese momento, como dice Kelly,
“estamos atrapados en el descenso de nuestros constructos.” Y se
presenta con cosas tan triviales como dejar de anotar una dirección en
tu agenda, hasta olvidar el nombre de una persona cuando se la vamos a
presentar a otra; hasta un viaje alucinatorio repentino o hasta incluso
olvidar tu propio nombre. Cuando las anticipaciones fallan, sentimos
ansiedad. Si ya has leído algo sobre psicología social, puedes observar
que este concepto es muy parecido al de disonancia cognitiva.

Cuando
la ansiedad envuelve anticipaciones de grandes cambios que se aproximan
a tus constructos nucleares (aquellos más importantes para ti), se
vuelve amenazante. Por ejemplo, no te estás sintiendo bien. Vas al
médico. Te chequea y menea su cabeza. Vuelve a chequearte. Se pone
serio. Llama a un colega...Esto es amenazante. También lo sentimos
cuando nos graduamos, al casarnos, cuando somos padres por primera vez,
cuando la montaña rusa va a caer y durante la terapia.

Cuando
haces cosas que no encajan con tus construcciones nucleares (con la
idea de quién eres y de cómo debes comportarte) sientes culpa. Esta es
una nueva y útil definición de la culpa, ya que incluye situaciones que
las personas reconocen como productoras de culpa y aún así no encaja en
los criterios usuales de ser de alguna manera inmoral. Si tu hijo se
cae por un agujero, probablemente no es por tu culpa, pero te sentirás
culpable porque el hecho viola tu creencia de que es tu deber como
padre el prever cualquier accidente de este tipo. De la misma forma,
los niños se sienten culpables con frecuencia cuando un padre se pone
enfermo, o cuando se divorcian. Y cuando un criminal hace algo fuera de
lo que usualmente hace; algo que el resto del mundo consideraría como
bueno, ¡se siente culpable con respecto a ello!

Hasta
ahora, hemos hablado mucho sobre cómo adaptarse cuando nuestros
constructos no encajan muy bien con la realidad, pero existe otra forma
de hacerlo: podemos intentar que la realidad se adapte a nuestros
constructos. Kelly llama a este acto agresión. Incluye a la agresión
propiamente dicha: si alguien critica mi corbata, podré mandarle a
freír espárragos, en cuyo caso podré llevar mi corbata en paz. Pero
también incluye lo que hoy se conoce como asertividad: a veces las
cosas no son como deberían ser, y podemos cambiarlas de manera que
encajen con nuestros ideales. ¡Sin asertividad no habría progreso
social!

Una vez más, cuando nuestros constructos
centrales están en el punto de mira, la agresión se convierte en
hostilidad. La hostilidad es una manera de insistir en que nuestros
constructos son válidos, no importa la evidencia de lo contrario.
Algunos ejemplos podrían ser como el del boxeador retirado que aún
defiende que sigue siendo el mejor; un tonto que se cree un Don Juan, o
una persona en terapia que se resiste desesperadamente a reconocer que
aún existen problemas.

Psicopatología y Terapia

Este
título nos lleva a la definición que Kelly hace de lo que es un
trastorno psicológico: “Cualquier construcción personal que se use de
forma repetitiva a pesar de su consistente invalidación.” Los
comportamientos y pensamientos sobre la neurosis, depresión, paranoia,
esquizofrenia, etc., son todos buenos ejemplos. Igualmente que los
patrones de violencia, fanatismo, criminalidad, avaricia, adicción y
demás. La persona llega a un punto donde no puede anticipar de buena
manera ni tampoco puede conseguir nuevas vías de relacionarse con el
mundo. Está cargada de ansiedad y hostilidad; es infeliz y también está
provocando la infelicidad a los demás.

Si el
problema de la persona está en una pobre construcción, entonces la
solución sería una reconstrucción, término que Kelly estuvo a punto de
utilizar para llamar a su tipo de terapia. La psicoterapia comprende
lograr que los pacientes reconstruyan; que vean las cosas de otra
manera, desde una nueva perspectiva, aquella que les permitan las
oportunidades que les lleven a la elaboración.

Los
terapeutas kellinianos esencialmente invitan a sus pacientes a
embarcarse en una serie de experimentos relacionados con los estilos de
vida de éstos.

Pueden decirle a sus pacientes que
dejen a un lado sus constructos, que los rodeen, que los pongan a
prueba, que los vuelvan a soltar, que los “amarren fuertemente”. Lo que
se intenta es impulsar el movimiento, cosa esencial para cualquier
progreso.

A Kelly, con su bagaje anterior en la
dramatización, le gustaba utilizar el role-playing para impulsar el
movimiento. Podía asumir por ejemplo el papel de tu madre y hacerte
expresar tus sentimientos. Después de un tiempo, te pediría que
intercambiaras los papeles con él (tú serías tu madre y él tú) de esta
forma, serías más consciente de tu propia construcción de tu relación
con tu madre y de la construcción de tu madre. Quizás así, podrías
empezar a entenderla o lograr alcanzar otras formas de adaptarte.
Podrías llegar a un compromiso, o descubrir una perspectiva
completamente nueva que surge de esta nueva relación.

Con
frecuencia la terapia de Kelly comprende tareas para casa, o cosas que
te pedirá que hagas fuera de la situación terapéutica. Su técnica más
conocida es la llamada terapia de rol fijo. En primer lugar, te pide
una descripción de ti mismo; un par de páginas en tercera persona, lo
que él llama un bosquejo del carácter. Posteriormente construye, quizás
con la ayuda de algún colega, otra descripción llamada bosquejo del rol
fijo de una persona imaginaria o pretendida.

Hace
este bosquejo a través del examen cuidadoso de tu bosquejo original,
así como con la ayuda de constructos que pueden encajar con los
constructos que has utilizado. Esto implica que los nuevos constructos
sean independientes de los originales; pero son usados de forma
similar; esto es, se refieren al mismo rango de elementos.

Si,
por ejemplo, si he usado genio-idiota como un constructo cuando hablo
de personas, no dejo mucho espacio entre ellos, y por supuesto, no
permito la posibilidad de mucho cambio por hacer. Y dado que usamos los
mismos constructos para los demás que para nosotros, tampoco me doy
demasiado margen de cambio.

En un día verdaderamente
estupendo, puedo llamarme a mí mismo como un genio. En la mayoría de
los días no tendré ninguna oportunidad, siempre y cuando use
constructos tan dramáticos como éste. Desde luego, terminaré llamándome
idiota. Y los idiotas se mantienen siendo idiotas siempre; no se
convierten en genios. Por tanto, me prepararé el terreno para la
depresión, por no decir una vida con muy pocos amigos.

Kelly
podría hacer un bosquejo de rol fijo con un constructo como
hábil-inhábil. Este es un constructo mucho más “humano” que
genio-idiota. Es bastante menos crítico o juicioso: después de todo,
una persona puede ser hábil en algún área y poco hábil en otra. Y por
supuesto, este constructo permite un cambio: si me doy cuenta que soy
poco hábil en algún área de importancia, con un poco de esfuerzo seré
capaz de llegar a ser más hábil.

De todas formas,
Kelly invitaría posteriormente a su paciente a que asuma el bosquejo
del rol fijo durante una semana o dos. Imagínense, este es un
compromiso a todos los efectos y durante todo el tiempo pactado. Kelly
quiere que seas esta persona 24 horas al día, en el trabajo, en casa e
incluso cuando estés solo. Kelly observó que la mayoría de las personas
eran bastante buenas haciendo esto, y además gozaban haciéndolo.
Después de todo, esta persona es más sana que la que era antes.

Por
tanto, el paciente debía venir diciendo “Gracias, doctor ¡Creo que
estoy curado! Todo lo que tengo que hacer de ahora en adelante es ser
David en vez de Jorge para el resto de mi vida” Pero Kelly tendría
guardado un as bajo la manga: le pediría de nuevo a su paciente que
asuma otro rol fijo durante unas dos semanas más; uno que no sea tan
positivo. Esta situación se da porque la intención de la terapia no es
darte una nueva personalidad, ya que prontamente esto se vendría abajo.
La idea es enseñarte que de hecho eres tú el que tiene el poder del
cambio; de escoger “cómo quieres ser” dentro de tus posibilidades.

La
terapia kelliniana persigue abrir a las personas hacia sus
alternativas, ayudándoles a descubrir su libertad y permitiéndoles
vivir con sus potenciales.

Por esta razón, y por muchas otras, Kelly se ubica mayormente dentro de los psicólogos humanistas.

Valoración

Quizás
aquello por lo que Kelly es más conocido es el role construct repertory
test (test de repertorio de los constructos de roles), vulgarmente
conocido como rep grid. No es una prueba en el sentido tradicional; es
más bien una herramienta de diagnóstico, de auto descubrimiento y de
investigación que ha llegado a ser más famosa que el resto de su
teoría.

Rep Grid Test Constructo de Roles

Para
empezar, el paciente nombra un número de diez o veinte personas,
llamados elementos, que sean de cierta importancia en la vida de ésta.
En la terapia, estas personas son nombradas en virtud de ciertas
categorías sugestivas, tales como “pareja anterior” y “alguien que le
da pena”, y evidentemente le incluirá a usted, su padre y madre y así
sucesivamente.

Luego, el terapeuta o investigador
escoge tres de golpe de todos estos elementos y te pregunta cuáles de
estos tres son parecidos o guardan alguna similitud y cuál es
diferente. Y te pide que le des un nombre con que llamar a la similitud
y a la diferencia. La etiqueta de la similitud se llama el polo de la
similitud y el de la diferencia el polo del contraste y juntos
conforman uno de los constructos que usas en tus relaciones sociales.
Si, por ejemplo, dices que tanto tu pareja actual como tú son personas
nerviosas, pero la anterior pareja era más bien calmada, entonces lo
nervioso es el polo de la similitud y calmada es el de contraste del
constructo nervioso-calmado.

De esta forma
continúas con el resto de las personas (elementos) escogidos de tres en
tres, en diferentes combinaciones, hasta que llegas a los veinte.
Conjugando los distintos elementos y aplicando ciertas operaciones
estadísticas en una tabla, la lista se irá rebajando hasta diez a
medida que se van encontrando elementos solapados: muchas veces
nuestros constructos, aunque se expresan con diferentes palabras, se
usan de la misma manera. Nervioso-calmado, por ejemplo, se puede usar
exactamente de la misma forma que usamos neurótico-saludable o
intranquilo-pasivo.

Cuando te embarcas en un
proceso de auto-descubrimiento y de diagnóstico, se te anima a usar
aquellos constructos que se refieran a los comportamientos y
personalidades de las personas. Pero cuando usamos estas variables con
fines de investigación, se nos podría instar a dar cualquier tipo de
constructos y a pedírnoslos como respuestas a toda clase de elementos.
Por ejemplo, en psicología industrial, se les pide a las personas que
comparen y contrasten varios productos (para análisis de marketing
?mercadeo-), buenos y malos ejemplos de un solo producto (para análisis
de control de calidad) o estilos diferentes de liderazgo. Así, podemos
encontrar los constructos estilísticos musicales que nos gustan; o
nuestros constructos políticos preferentes o los constructos que
utilizaremos para comprender las teorías de la personalidad.

En
la terapia, todo este proceso brinda tanto al terapeuta como al
paciente un esbozo de cómo ve este último su realidad, de manera que
pueda discutirse y trabajarse. En la terapia de pareja (matrimonial),
dos personas pueden trabajar sobre el esbozo con los mismos grupos de
elementos, y así comparar y discutir sus constructos. No es algo
sagrado: el esbozo es raro dentro de los “tests” en los que se le
invita al paciente a cambiar su mentalidad con respecto a ello en todo
momento. Pero tampoco se considera como un cuadro completo del estado
mental del paciente. Es lo que es: una herramienta diagnóstica.

En
la investigación, podemos echar mano de un gran número de programas
informáticos que nos permiten “medir” las distancias entre los
constructos o entre elementos. Sacamos un esbozo creado a partir de las
propias personas (siempre y cuando usen los mismos elementos) Podemos
comparar el punto de vista de una persona antes y después del
entrenamiento o terapia. Es una herramienta excitante; una combinación
inusual del lado objetivo y subjetivo de la investigación de la
personalidad.

Para más información del Rep Grid, vea

The Qualitative Methods Workbook

(parte V en inglés)

Discusión

Kelly
publicó La Psicología de los Constructos Personales en 1955. Tras una
breve agitación de interés (y una considerable crítica), tanto él como
su teoría se olvidaron, a excepción de unos cuantos alumnos leales,
muchos de los cuales se dedicaron más a la práctica clínica que en el
avance de la psicología de la personalidad. Curiosamente, su teoría
continúa teniendo una cierta notoriedad en Inglaterra, particularmente
entre los psicólogos industriales.

Las razones de
esta pérdida de atención no son tan difíciles de imaginar: en aquel
momento la rama “científica” de la psicología estaba aún anclada en el
abordaje conductista, prestando poca paciencia al lado subjetivo de las
cosas; y la parte clínica de la psicología consideraba que personas
como Carl Rogers eran mucho más fáciles de seguir. Kelly estaba por lo
menos 20 años avanzado a su tiempo. Ha sido solo recientemente con la
llamada “revolución cognitiva”, cuando las personas estamos
verdaderamente preparadas para entenderle. Es irónico que George Kelly,
siempre fiel a su filosofía del alter nativismo constructivista,
creyese que si su teoría permanecía vigente en 10 o 20 años después de
una forma muy cercana a la original, sería una causa de preocupación.
Las teorías, como nuestras perspectivas individuales de la realidad,
deben ser cambiantes, no mantenerse estáticas. En este sentido, aún en
la actualidad, existen muchos teóricos que se aferran a sus postulados
teóricos y escuelas, permaneciendo apartados en prácticamente tres
grandes bloques: los humanistas, los psicoanalistas (psicodinámicos) y
los conductistas, con desviaciones y mezclas que incluyen el
cognocivismo. N.T.

Pero desde luego hay críticas
importantes. Primero, aunque Kelly es un buen escritor, escogió
reinventar la psicología desde “lo maduro”, introduciendo un nuevo
grupo de términos, así como de metáforas e imágenes. Y se mantuvo en
esta línea para evitar ser asociado con otras posturas dentro del
campo.

Esta actitud definitivamente le alienó de la gran corriente imperante.

Por
otro lado, desde una perspectiva más positiva, algunos de los mundos
que creó actualmente se encuentran bien situados en la psicología
contemporánea (aunque hay quien aún los considera como un tanto
ridículos): la anticipación se ha hecho famosa por los famosos
psicólogos cognitivos como Ulric Neisser; el constructo, la
construcción, lo construal y todas sus variantes se pueden hallar en
muchos artículos justo al lado de palabras como percepción y
comportamiento.

Lamentablemente, Kelly, como tantos
otros innovadores, apenas alcanza algún crédito por sus innovaciones,
debido en gran parte a que los psicólogos raramente se preocupan en su
formación de saber de dónde surgen las ideas.

El
“rep grid” se ha vuelve también bastante popular, especialmente desde
que los ordenadores han aparecido, haciendo mucho más fácil su manejo.
Tal y como mencioné anteriormente, es una buena herramienta sobre lo
cualitativo y lo introspectivo que incluso algunos críticos de la
teoría en general de Kelly han llegado a reconocer como válido.

Conexiones

Mucho
de la Teoría de los Constructos Personales es fenomenológico. Kelly
reconoce su simpatía por las teorías fenomenológicas de Carl Rogers,
Donald Snygg

y Arthur Combs, así como por los
“teóricos del self” tipo Prescott Lecky y Victor Raimy. Pero era
escéptico con la fenomenología per se. Como muchos otros,

asumía
que la fenomenología era un cierto tipo de idealismo introspectivo.
Pero, tal y como compartiremos en los capítulos siguientes, esta es una
asunción

errónea.

Así, un
fenomenólogo encontraría muchas coincidencias con la teoría de Kelly.
Por ejemplo, Kelly cree que para entender el comportamiento,
necesitamos comprender cómo la persona construye la realidad; a saber,
cómo la entiende, cómo la percibe, más que verdaderamente qué es la
realidad. De hecho, puntualiza que la visión de cualquiera de la
realidad (incluso aquella del científico más preciso) es simplemente
eso: una perspectiva. Y sin embargo sostiene que, de forma empática, no
hay peligro aquí de solipsismo (la idea de que el mundo es sólo mi
idea), ya que se ve sobre algo. Este es exactamente el significado del
principio básico de la fenomenología, conocido como intencionalidad.

Por
otro lado, hay aspectos de la teoría de Kelly que no son congruentes
con la fenomenología. En primer lugar, Kelly fue un verdadero
constructor teórico y los aspectos técnicos de su teoría dan fe de
ello. Los fenomenólogos, al contrario, tienden a evitar la teoría. En
segundo lugar, él esperaba con ahínco una metodología rigurosa para la
psicología, aun cuando el científico experimental fuese su metáfora
graciosa. La mayoría de los fenomenólogos son mucho más escépticos con
respecto a la experimentación.

El énfasis en la
construcción de la teoría; por el detalle fino, y por la búsqueda de
una metodología rigurosa para la psicología hace que Kelly sea muy
atractivo para los modernos psicólogos cognitivos. El tiempo nos dirá
si Kelly será recordado como fenomenólogo o como cognocivista.

Lecturas

La
referencia básica para George Kelly es de la de los dos volúmenes de La
Psicología de los Constructos Personales (1955). Los primeros tres
capítulos se pueden hallar como trabajos aparte titulados A Theory of
Personality (1963). Otro trabajo, escrito especialmente para la persona
laica es Inquiring Man: The Theory of Personal Constructs (1971) de
Bannister y Fransella.

Kelly también escribió un
buen número de artículos muy interesantes. La mayoría de ellos están
incluidos en Clinical Psychology and Personality: Selected papers of
George Kelly, publicados por Brendan Maher (1969). Existen otras
colecciones de su trabajo realizado por Kelly y sus colaboradores.
Véase especialmente aquellos editados por Don Bannister.

Finalmente,
existe una revista kellyniana, llamada The Journal of Personal
Construct Psychology. Incluye artículos teóricos y de investigación
hechos por kellynianos y psicólogos de orientación similar